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“Es mejor un empleado feliz que trabaje cinco horas, que uno infeliz que trabaje nueve”


El mundo es cada vez más vertiginoso. Ritmos de trabajo acelerados y largas jornadas laborales rodean la atmósfera corporativa mundial. La felicidad es una actividad con la que a primera vista el trabajo no hace clic, pero recientemente ha sido un tema de discusión en organismos internacionales.

En 2013, la Organización de Naciones Unidas (ONU), declaró el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad para reivindicarla como una aspiración universal.

El papel que esta tiene en la vida de las personas, en su productividad y disfrute de los procesos, tiene una estrecha relación con las necesidades básicas que se le tienen cubiertas a cada persona.

Saamdu CheTri, fundador del Gross National Happiness Centre Bhutan, dijo en Inside LR que desde su labor, hay un cambio de paradigma, que es buscar la felicidad como un nuevo modelo para modificar hasta temas económicos, además de verlo como un concepto holístico y necesario para el desarrollo de las naciones y corporaciones.

Desde el Centro de Felicidad de Bután, ¿cómo se puede llegar a medir la felicidad?Es una pregunta desafiante, porque realmente nadie puede medir la felicidad. De hecho, no hay una definición universal para ‘felicidad’. Lo que medimos en Bután son las condiciones para la felicidad, porque no puedes ser feliz si las necesidades básicas de las personas no son satisfechas. Agua, comida, seguridad, aire limpio, es lo básico. Con base en esto, si los gobiernos son cuidadosos, y usan el capital humano, social, ecológico y económico, podrían satisfacer cuatro pilares.

Estos son el desarrollo económico sostenible y equitativo, la preservación del medio ambiente, que existan buenos gobiernos, sin corrupción y un desarrollo cultural sostenible. De ellas se derivan nueve máximas para la felicidad bruta, que son estar bien a nivel psicológico, la salud y educación, el uso del tiempo, la diversidad cultural, la resiliencia, un buen gobierno, vitalidad en la comunidad y diversidad ecológica.

Entonces hablamos de la medición. Si una persona no cumple, no siente o no tiene 50% de estos nueve requisitos, no puede ser feliz. Si tiene al menos 66%, puede ser feliz, y si tiene más del 76% de todo esto suplido, puede ser significativamente feliz. Pero puede pasar que una persona tenga 76%, 86% o 96% suplido, y si le pregunta si es o no feliz, diga que no. ¿Por qué?. Porque al final del día, la felicidad es algo absolutamente subjetivo.

Además de estos cuatro pilares y nueve conceptos o máximas, se desprenden 33 indicadores de felicidad. De estos indicadores, 16 tienen que ver con el individuo, ya seis tienen que ver con la familia, con la comunidad y el gobierno.

¿Cuál es entonces el papel de las empresas en la felicidad?Hay ciertas industrias que desde hace un tiempo están lastimando al planeta, y, con base en lo anterior, nos lastiman a todos.

Nos vamos a quedar en este planeta al menos unos cientos de años más, por lo que tenemos que empezar a entender que parte de la felicidad del ser humano tiene que ver con la ecología y el medio ambiente.

Ahora, si hablamos concretamente de la felicidad de un empleado; un empleado feliz hace más cosas que uno infeliz. Porque un empleado feliz está dentro del mindfulness.

Una persona mindfulness es aquella que tiene los recursos para hacer lo que tiene que hacer. Si nosotros tenemos un empleado feliz, en calma, va a hacer más por la empresa que uno que no lo es.

¿Qué es el mindfulness y cómo puede complementar a las empresas y líderes?Mindfulness es la fuente de la felicidad. La idea de que se trata de sentarse y meditar está totalmente equivocada.

Mindfulness es un proceso y un camino. Cada momento, cada cosa que hagas, si lo haces con tu completa concentración, eres mindful (consciente).

Tiene que ver con entender que cuando la mente está en el pasado, no está donde tiene que estar, cuando la mente está en el futuro no está donde tiene que estar. Mindfulness es estar en el presente y disfrutar el momento.

Entonces, en el ambiente laboral, un empleado feliz hace mucho más que uno que no lo es. Y esto tiene que ser una visión corporativa.

Cómo esto es entonces una construcción tan individual, una persona que nunca ha meditado y quiera hacerlo, ¿qué deberían hacer?El factor más importante es la postura. Lo mejor es tener un sillón lo suficientemente alto para que cuando te sientes en el borde de la plataforma y cruces las piernas, las rodillas toquen el piso. En esa posición, la espalda está naturalmente estirada. Las manos van en posición de meditación. Una forma es poner la mano dominante con la palma hacia arriba sobre la palma de la otra mano, juntar los pulgares y ubicarlas dentro del regazo. Lo que eso hace es que los hombros se relajen completamente.

Cuando se logra esa postura, lo que debes hacer es respirar, y respirar profundamente. Siente cómo tu mente visualiza cada parte de tu cuerpo. En el momento en que tu mente despega, ese preciso instante en que tu imaginación está activa, di las palabras “soy feliz, soy sonrisa”.

Naturalmente, si practicas esto por mucho tiempo, al final te recordarán como una persona siempre feliz y con una cara sonriente. Juro que funciona. Eso es lo que llamamos “autotransformación para ver el mundo como queremos”.

Cuéntenos acerca de su nuevo libroMi nuevo libro es ‘Tashi: Un viaje de GNH: secretos de la vida de Bután’, y trata sobre entender la naturaleza con base en tres tipos de división: uno con uno, uno con el otro, y uno con el todo. A partir de esas conexiones sutiles vamos a tener un mundo más feliz, uno mejor, Pilar Ibáñez está en la traducción.

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