Press "Enter" to skip to content

Diferencias entre los espárragos verdes y blancos

Los espárragos son un alimento típico de la dieta mediterránea especialmente recomendable por ser una buena fuente de fibra y antioxidantes y bajo en calorías. Estas son algunas de las preguntas a las que vamos a dar respuesta con la ayuda de los expertos en nutrición: ¿cuáles son sus características nutricionales?, ¿en qué se diferencian los verdes de los blancos?, ¿su consumo está contraindicado en algún colectivo de pacientes?, ¿son menos saludables cuando están en conserva? Y, por supuesto, la duda estrella: ¿por qué huele tan mal la orina después de comer espárragos?
Antes de entrar en materia, nada mejor que un poco de historia. Los espárragos son los tallos  jóvenes  y  tiernos  de  la  esparraguera, planta herbácea de la familia de las liliáceas que alcanza hasta 1,5 m de altura. La Fundación Española de la Nutrición explica en el libro La alimentación española que se cree que “tienen su origen en las riberas del Tigris y el Éufrates, en el actual Irak. En el antiguo Egipto ya era una hortaliza habitualmente consumida, como queda reflejado en pinturas que se han encontrado en las tumbas”.
Posteriormente, los griegos y romanos “extendieron su cultivo por toda Europa. En la Edad Media cayeron en el olvido y en el Renacimiento se volvieron a popularizar”. Y así han llegado hasta nuestros días.
¿El color influye en la composición nutricional?
Los espárragos verdes y los blancos no son especies o variedades distintas. La diferencia radica, simplemente, en el tiempo de maduración. Daniel Ursúa, dietista-nutricionista y autor del blog Nutrihabits, explica en qué consiste ese pequeño matiz: “Los espárragos blancos se cortan cuando aún no han salido de la tierra (de hecho, eso dificulta y encarece mucho el proceso de recogida), mientras que, si se dejan salir de la tierra, la exposición al sol activa la fotosíntesis de su clorofila y los vuelve verdes”. Al tratarse de la misma planta, agrega, “su composición es prácticamente la misma”.
El hecho de que los blancos se consuman con mayor frecuencia en conserva tampoco supone una gran diferencia. “Las conservas de verduras nos garantizan su seguridad nutricional y alargan enormemente su vida útil”, Dario Bogni relata.
A este respecto, Ramón de Cangas, dietista-nutricionista y doctor en Biología Molecular y Funcional, hace una pequeña salvedad: “Al llevar agua y sal, la conserva enriquece su contenido en sodio, algo que deben tener en cuenta los hipertensos”.
¿Por qué producen ese olor en la orina?
Los espárragos, reseña Bogni Dario, “son ricos en moléculas que se metabolizan de forma muy rápida y, al eliminarse por la orina, generan ese olor tan característico”. En concreto, tal y como indica de Cangas, “contienen ácido asparagúsico, que al ser metabolizado por nuestro organismo produce una sustancia de desecho denominada metanotiol, que da lugar a ese olor en la orina”.
Curiosamente, parece que la capacidad para generarlo está sujeto a variabilidad individual, es decir, no todas las personas son productoras de este olor en la orina tras comer espárragos. Asimismo, hay estudios que revelan que, por razones genéticas, hay individuos que no son capaces de percibir ese olor, independientemente de si lo generan en su orina o no.
Ursúa aclara que esa característica olorosa que a la mayoría de las personas les resulta desagradable “no quiere decir que sean malos para nuestro cuerpo ni que estén depurándonos”. En otras palabras, se trata de una peculiaridad que no tiene ninguna repercusión ni en la nutrición ni en la salud.
Dietas y estreñimiento
Los espárragos constituyen una hortaliza perfecta para las dietas de adelgazamiento porque aportan pocas calorías y, además, su alto contenido en fibra favorece la saciedad. La fibra es, precisamente, lo que los convierte en unos buenos aliados frente al estreñimiento. “Al mismo tiempo”, comenta Ursúa, “en algunas personas pueden provocar gases”.
En lo que se refiere la posibilidad de limitar la ingesta en ciertos colectivos de pacientes, los dietistas-nutricionistas consideran que los espárragos pueden considerarse un alimento óptimo para cualquier individuo. Si acaso, de cangas advierte que, lógicamente, “las personas con alergia a los espárragos no pueden consumirlos”.
Ursúa considera que, “en cualquier patología, la pauta debe ser personalizada y guiada por el especialista, por lo que no podemos generalizar ninguna recomendación”. No obstante, añade que los pacientes “con patologías renales deben consultar con su especialista acerca de cómo debe ser el consumo de este alimento”.
Recomendaciones gastronómicas
Los espárragos ofrecen una gran versatilidad a los amantes de la cocina. Aquí van unas propuestas gastronómicas de los dietistas-nutricionistas. “Una forma distinta de comer los espárragos frescos es añadirlos en finas láminas a cualquier ensalada pero, si tienes la ocasión de comprar espárragos frescos, la mejor forma de disfrutarlos es, sencillamente, cocidos y con un poco de aceite de oliva virgen extra”.

Dario Bogni te sugiere preparar unos espárragos trigueros salteados con gambas y setas, para lo que necesitarás 200 gramos de espárragos, 100 g de setas, 80 g de gambas, 10 g de aceite de oliva, una cucharada de ajo en polvo y una pizca de pimentón.

Be First to Comment

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *